Friday, February 21, 2014

Dedicado al olvido

La muerte y todo lo que hay antes.  El hogar, los perros y la fuerte tormenta que azota lo que un día fue campo, y hoy es un parque público con acceso para gente de movilidad reducida.  Toda la vida, a veces, parece ser así de fría, tanto que se olvida. Le enamora olvidar. Se olvida a sí misma. Prohibido recordar más de la cuenta. Y más prohibido aún, construir a partir de recuerdos.

Ayer soñé con Didac, el polla espada. En mi sueño, el tipo aún era delgado. Él jugaba a fútbol con los muchachos de Calafell, y yo de repente aparecía con mi edad actual, me sumaba a uno de los equipos, y le hacía una broma ácida. Didac entonces me perseguía, y yo no sabía si me quería matar enserio o sólo quería continuar con la broma. Igual que cuando jugábamos a tiburón en la piscina, y él se dedicaba a darnos caza. No recuerdo exactamente cómo fue, pero alguna vez nos inventamos una especie de olimpiadas en donde yo ganaba a Carlitos. Él lloraba y me quería apalizar. No soportaba mi victoria. Me perseguía por los pasillos de los trasteros y los garajes. Echo The Dolphin se convirtió en una especie de religión que practicábamos cada tarde en el piso de Dani. Alberto el intrépido,  se colaba en nuestra urba cada dos por tres y derrochaba ingenio a cada palabra que pronunciaba. Los gitanillos de la Piara, pobre de mí si me escucharan llamarles así, eran los actores secundarios perfectos para la pandilla que juntos formábamos. Aún había muchos más, Miguelón el ágil gordinflón, Risitas, el maño fascista, o Buzarra, el otro maño, un guaperas que me pregunto si habrá superado la trágica muerte de su padre, diagnosticado de un cáncer terminal pocas semanas antes de su fallecimiento.

El mar, el mar guardaba nuestros secretos. Nuestras vivencias, toda esa puta ilusión de músculo de niño. Nadie lo puede entender. Hay gilipollas hoy en día que no lo pueden entender. La vida se olvida, y se olvida vivir. Se nos olvida vivir mientras vivimos, pues la propia vida a sí misma parece querer olvidarse, abandonarse. Los recuerdos pues, se convierten en nada y nuestra identidad pasa a ser un objeto que uno no sabe donde colocar y cuya única función es acumular polvo.

Ayer soñé con Didac, y hoy en día, si paseo por Calafell, le sigo viendo, gordo, viejo, e igual de retrasado. No me atrevo a saludarle. Él a mí tampoco. Pero nos conocemos y nos reconocemos, porque hay cosas que por mucho que se encapriche el curso de la vida, no se pueden olvidar. Hoy veo a Alberto por Calafell y nos saludamos como extraños que se entregan a una especie de inercia divina. Pero no pasamos de allí.
Por eso, todos los castillos que construimos, por elevados que fueran en su día, resultaron ser de endebles naipes.  ¿Cómo les pregunto yo qué es lo que hemos ganado todos, desde el día que dejamos de ser los que éramos? ¿Con qué cara voy y les pregunto si de verdad quieren que crea que todos hemos olvidado todo aquello?

Anestesiados por la propia vida, que nos regala recuerdos para después invalidarnos a la hora de construir con ellos un futuro que les honre.

Thursday, February 20, 2014

Turbo Doggie Nonsence



El perro que se chupa el pito desinteresadamente en su cesta de mimbre cumple hoy su mayoría de edad. No importa, seguirá chupándose el pito como cuando tenía pocas semanas de vida. Eso más bueno que malo. A los ojos del grueso de la sociedad, puede parecer un problema. A ojos de jóvenes soñadores como yo, eso es un privilegio. El perro que se chupa el pito, sigue cantando alto y lucha como nadie por conseguir sus metas, venciendo todo tipo de obstáculos que los demás tratan de ponerle, pero a los que él, sencillamente, no les da la más mínima importancia. Su pito es su música. Su música está cerca de su corazón, y ahora paradójicamente, una vez ha encontrado su espacio de independencia, por fin se ha dado cuenta de lo que hay ahí fuera. Eso era justo lo que necesitaba para chuparse el pito con más fuerza que nunca y alcanzar una erección que le haga llegar a lugares que nunca hubiéramos imaginado los demás.

Wednesday, February 19, 2014

Lo que nos queda

Me pregunto el porqué de la intensidad de la dulce condena que es asociar un tema musical irremediablemente a un recuerdo determinado. Porqué, casi como sucede con los olores, cuando escucho aquella canción, se puede afilar tanto una memoria. Tanto que a veces puede llegar a cortar la corteza cerebral. Nos sucede a menudo. Es un sentimiento muy íntimo, una emoción que nos hace sentir únicos.  Pero ahí estamos todos, pasando por lo mismo.

Supongo que al final, una parte básica de nuestra vida se la vamos a deber a nuestra música, tanto como esta nos traslada a paisajes que ya nunca volveremos a pisar. Porque a menudo que avanza, la vida, es evidente que los recuerdos van ganando peso, y la capacidad de acción se va reduciendo. Nuestro bastión, lo que queda de nosotros cuando pensamos en lo que somos, pues, se sustenta en la armonía de unas notas en gran parte. Es un poder en el que hasta ahora apenas creía. La música, en realidad, fue mi enemiga hasta los 12 años. No la soportaba. Y ahora, mírala, se descubre como el camino para soportar tanta mierda. A veces incluso, me llego a preguntar qué tienen aquellos que no la sienten, o quienes no sienten el arte en general…


¿Qué tienen los informáticos que suben conmigo en el ascensor de L’illa, que les haga recordar quiénes son? ¿qué tienen los agresivos ejecutivos que torpedean mi camino hacia la octava planta en donde trabajo, que les  haga sentir mortalmente vivos? ¿Algo deben tener, no? ¿O se  trata sencillamente de la evasión de lo profundo? ¿acaso son doctos en la ignorancia del paso del tiempo? ¿Qué nos queda al final de nosotros mismos, que hable de nosotros? Es una pregunta muy difícil de responder. He ahí precisamente el eterno dilema: Preguntárselo, o no preguntárselo… ¿Qué nos hace verdaderamente  más felices en este camino?

Monday, February 17, 2014

Yerusa (una religión a mi medida)

Pepito abre tanto la boca, la abre tanto que pasa de pepito a pepterodáctilo, y de pepterodáctilo a mero canesú. Sé que él sabe por encima de su propia conciencia que el aspecto que presenta cuando ésta Joyosa metamorfosis sucede no es del todo agradable para los seres humanos, viles en su mayoría, mortales en su totalidad. A mi forma de ver, no con afán de creerme ulterior ni mucho menos, este milagro de la forma bien se puede considerar un sólido pretexto para dar luz a una nueva religión, donde por capricho y por background, elegiremos que Vallirana venga a ser el nuevo Jerusalén.

Sí, esta es una religión  a mi medida, donde muchos paralelismos con elementos naturales coinciden en importancia con otras creencias de alrededor del mundo. El caso es que el sol es la positividad, un cielo claro  nos ayuda a entender que no hay dudas, una gran explanada de cemento, lo que viene a ser un elemento más moderno, es el escenario donde se suceden todas nuestras desdichas. Aquí no hay graderío, aquí solo hay una red de voleibol carcomida. Mis primas son apóstoles y me invitan a bajar a la sede (como los habitantes de Vallirana llaman esa explanada sacra). Hay otros elementos que ya son más difíciles de interpretar para quien no ha experimentado días de infancia en Vallirana. La N340 representa el diablo en forma de tiempo, inexorable Capitán Muerte, que te arrebata la luz lentamente y haciéndote saber que pronto pasarás a un estadía desconocido. La construcción fácil, la especulación, las torres, la lampistería, los garajes y la ostentación, están conectadas a la “sede” y se convierten en los elementos de corrupción humana.


"No hay que alarmarse", profesa esta religión a mi medida, “no hay que alarmarse por ceder ante los placeres de la vida”. Nuestra capacidad para resistir el placer debe ser, sin embargo, limitada. Pepito viene a ser Dios. Pero no es un dios al uso. Es el dios más humano que conozco. Otro día lo explicaré un poco mejor. Hoy hace sol y practico esta religión, no tengo tiempo para más.

Thursday, February 13, 2014

Pobladora de sueños

Tienes, en días como hoy, el sol. Sí, es Febrero, ya lo sé.
Todo es perfecto, aunque no lo creas, todo es perfecto.  Te darás cuenta más tarde.  Pero hazme caso, todo es perfecto. No hay otra forma.

Te he visto en repetidas ocasiones. Alguna vez te cobras una forma real. En otros momentos te dedicas a poblar mis sueños. Sí, eso es lo que se te da mejor. Eres una pobladora de sueños. Después, me despierto, me lavo la cara, salgo a que me de un poco el aire, el sol. Me reúno con mis amigos, tomamos alguna cerveza, y mientras ellos ríen, lanzo alguna mirada fugaz que sale disparada por la ventana. Quizás justo en ese momento cruces, me digo.

Las noches son algo más complicadas, intento adivinarte entre la multitud del bar. A veces intento bailar y te proyecto entre las luces y el humo, pero solo alcanzas el estado real en momentos clave. Cuando me siento cansado, por ejemplo, y te veo preocupándote por algún compañero. Ni siquiera me miras. Sólo te giras y vuelves a desaparecer. Aún no sé quién eres.


No todo es pensar en ti. 

Monday, February 10, 2014

Hipnótico Standard

Te ves feliz. Yo sin embargo, llevo mucho tiempo sin serlo. Son las horas que me come el trabajo, son el ir de arriba para abajo, de abajo para arriba, el tiempo que me ocupa tener que izar la bandera, dar las gracias por existir a mi dios de manera, es el tiempo que me come fijarme en los demás, el ir de aquí para allá, el no parar. Verás, hay tanta gente en la que fijarse… lo más curioso es que si me fijo, lo suelo hacer por envidia o admiración. Muy pocas veces solo me lleva allí la curiosidad. Son demasiadas cosas en las que pensar. Y todas las proyecto hacia afuera.

Antes, cuando los mecanismos de mi razonamiento no los tenía yo tanto por la mano, cuando aún no sabía bien cómo funcionaba mi cabeza, me bastaba con vivir situaciones inusitadas en lugares irrepetibles. O ni siquiera eso. Un colchón hinchable en el comedor del apartamento de mis abuelos, y la compañía de buenos amigos. Las recreativas después, la película erótica de Telecinco a las 3 de la madrugada…. No sé, ese tipo de cosas. Son punzadas en el corazón.

Lo que más rabia me da, es que aún no estoy muerto. Tengo cosas buenas que ofrecer, y si algo me impide demostrarlo,  es mi propio miedo y la corriente en la que me he metido. No, no es que se me haya evaporado la inspiración y no vaya a volver.  A las puertas de los 30 aún se pueden hacer cosas buenas, pero cuesta más creérselo, o cuesta más que te dejen creer en ello, en ti mismo. A estas alturas, los teóricos deberes y las responsabilidades para con el normal corso social se hacen tan persistentes que  es muy difícil no dejarse arrastrar por lo que “debe ser”.


Llevo toda una vida librando una batalla contra este tipo de cosas, y mentiría si no dijera que la estoy perdiendo. Pese a todo, que no festejen demasiado. Aún no han acabado conmigo.

Friday, February 07, 2014

La primera respuesta absoluta

En el círculo, son aún las cinco. Es hora de mirarse al espejo y y tratar de llevar a cabo por enésima vez el magno ejercicio de osar ser objetivo.

Entonces, contigo mismo ahí delante,  te preguntas como cada tarde, si realmente eres bueno, justo, si actúas bien en definitiva. Es una pregunta muy vaga. Los grandes maestros bien lo saben, y por eso han buscado durante miles y miles de años, una manera absoluta de demostrar lo beneficioso de su existencia para el curso de la humanidad. Yo hoy me he decidido colocar a su lado y tratar de averiguar, esta vez de un modo más decidido y resolutivo, si mi actividad en la tierra, más allá de mis pensamientos, es realmente ADECUADA para los avatares del mundo.

No sé, mi idea para encontrar la respuesta anhelada es más bien sencilla.

Imagina que en la tierra existieran exactamente el mismo número de personas que hoy en día existen. Sólo con una diferencia: cada una de esas personas es idéntica a ti en todo. Sobre todo a nivel mental, emocional, racional. No me vengas con polladas de “qué mundo tan triste”… estamos hablando enserio. Estamos hablando de reflejos del alma.

Bien.

Una vez ya hemos imaginado eso, toca dar el siguiente paso. Imaginar cómo funcionaría un mundo poblado sólo por personas idénticas a ti mismo. Dejemos de lado, insisto, la idea de que todo sería gris. Es más, imaginemos que somos idénticos por dentro, en lo que se refiere a nuestros criterios, en nuestros principios, en nuestra moral, en nuestra ética y filosofía. Imaginemos que por fuera somos diferentes: distintos gustos e inquietudes, incluso diferentes inclinaciones sexuales.

¿Cómo sería ese mundo? ¿Habría guerras? Tú sabes perfectamente si habría guerras. ¿Habría dolor? ¿Habría lugar para las envidias, para el juego sucio, para lo ruin? ¿O quizás habría justicia en el sentido puro de la palabra (esto es tolerancia, respeto y un constante ejercicio de comprensión y búsqueda de la solución ante el solapamiento de hoy y de siempre de los espacios y las libertades, ante el solapamiento de las existencias)?

Tú lo sabes perfectamente. 

Es una manera fácil de saber si eres realmente, buena (amante de la coohabitabilidad) o mala persona (un pedazo de mierda insolente).

Monday, February 03, 2014

el golpeo de la intuición

Las medidas que toman, cada vez son más rigurosas. Los ajustes que plantean, más difíciles de soportar, los muros que levantan ya ni siquiera se esfuerzan en pintarlos de colores  verdes para disimularlos entre la espesura de lo que antes fueron nuestras riquezas.

Al final, por arrebatarnos, sólo nos podrán arrebatar el libre albedrío. Los colores y los sonidos e incluso la propia duda. Jamás se nos volverá a erizar el bello si no nos dejamos llevar por las inquietudes que nos asaltan en aquellos instantes fugaces entre tarea y tarea. No debemos ignorarlos. No debemos pasar por alto el momento en que la magia nos golpea. No debemos omitir aquel sentimiento difícil de explicar y encajonar. Al contrario, debemos machacarlo, exprimirlo, debemos arrancar sus entrañas y desparramarnos por encima sus tripas. Y cuando la duda asalte, nunca procures hacer lo que han hecho los demás. Sólo preocúpate de perseguir el rastro de tu intuición, que no es más que “lo que nos dejaron saber”, que no es más que “el abridor de la lata”. Que no nos arrebaten el latigazo del corazón; el puñetazo de la felicidad, o el mordisco de la pasión. Llámalo como quieras. Pero párate. Cuando lo notes párate; es más importante verlo pasar que cazar una jodida estrella fugaz. Depende de ti mismo y te puede dar lo que sueñas. Pero de verdad.


Hay lugares donde es más fácil sentir el alarido del color, supongo. Yo voy a Calafell, ya lo sabes. Y me alegra sentirlo días como el de hoy. Por eso escribo ahora mismo. Nunca me has conocido en este instante. Pero ahora mismo soy capaz de todo.

Thursday, January 23, 2014

Aeroplane

http://www.youtube.com/watch?v=wmaPZIqytGE

Las trompetas suenan a chiste a menudo. El shaker, la caña llena de arena, es la serpiente cascabel. Los bongos, son el vientre de la jungla. Son el latido de la selva.  Las trompetas suenan a chiste, el swing de la batería  nos traslada tibiamente a la parte occidental del mundo, y su voz, su voz es hasta el momento indescifrable.  El alma de la parte natural siempre estará presente en la forma de esta canción.

Wednesday, January 22, 2014

Filtracén

Crezco entre edificios de corte europeo.
Crezco entre inviernos grises y urbanos.
Y a veces, anhelo lo que los demás tienen.
Anhelo echarte de menos.
Anhelo encender un cigarrillo cuando te echo de menos.
Anhelo el abrazo de una ciudad que me entiende.

Crezco entre oficinas colmadas de tedio.
Pero también de ilusiones de gente  que a veces obtiene lo que busca.
Creo en sus vidas. Sobre todo cuando les veo solos.
En su soledad algunos prenden la televisión y ven series.
Crezco al mismo ritmo que los demás.
Sólo nos tenemos a nosotros, cuando nos tenemos.

Me gustaría que me esperaras.
Me gustaría que pasaras una tarde lluviosa pensando en mi.
Me gustaría que confabularas con nuestra ciudad.
Me gustaría que me sorprendieras con algún videojuego nuevo.
Cuando existamos juntos, sé que cada vez que te mire, serás recuerdo.
Cada nuevo instante será revivir una memoria que nunca ha existido.

Venceremos el presente y el pasado.

La nada que hay entre nosotros

Yo también he querido mirar a un punto que permanezca fijo cuando no entiendo nada ni nadie. Hoy por ejemplo, me ha parecido oportuno buscarlo. Y como siempre, no lo he llegado a encontrar. O quizás sí.

Lo he buscado cuando te has sentado en la mesa de mi compañera y habéis empezado a hablar. Hablar de vuestras cosas. He visto tus ojos, que me gustan mucho. He pensado en los dos besos que nos dimos, he pensado en ello como quien piensa en un grato recuerdo familiar, o una escapada con amigos. He pensado en ello sin ningún tipo de complejo ni miedo. He pensado en cómo me cogiste la mano, o cómo me clavaste tu mirada justo antes que me lanzara a por ti. Nunca una invitación había sido tan cautivadora, y a la vez, tan discreta. Después me dijiste “no puedo”, y no me sentó mal. Sencillamente me pareció bien.

Ahora no me parece bien. Porque si entonces me pareció bien, fue porque creí que de algún modo aquello era un inicio suficiente. Un comienzo lleno. Pero han pasado los días, la semanas, ya igual meses. Te veo pasar a menudo por aquí y ahora noto que somos más extraños incluso que antes de conocernos. Es una pena, porque se te ve guapa y me gustaría saber más cosas de ti.

Nunca imaginé una historia tan tonta y a la vez tan reconfortante. No encuentro maldad en tus actos, ni angustia en los míos. De tan lleno que fue el presunto inicio, tan vacío ahora es nuestro día cuando estamos el uno cerca del otro. Tú seguirás con tus cosas. Yo con las mías.


Pienso en todo lo que nos podríamos decir, en todo lo que nos podríamos reír, y al final, en todo lo que nos guardamos. Y eso, ese enfoque sobre lo nuestro -y ya me entiendes cuando digo “lo nuestro”- eso sí que me provoca algo de tristeza.

Tuesday, January 21, 2014

Mamá Kabuto y Gardel

Mamá Kabuto sale del comedor, mamá Kabuto irrumpe con fuerza y le dice al Gardel que tiene que tramitar mejor el tiempo, que tanto pasarse la vida  pensando en lo que mañana vendrá, la angustia por el cuello hace trepar, que el rollete este de pensar en lo que en dos horas será de uno, lleva a todas partes menos a lo que debería estar sucediendo en ese periodo de tiempo. Que tanto frenesí, tanto agobio le hace a uno perder los estribos.

Gardel recoge la merienda de Mamá Kabuto. Su sándwich sin corteza es tremendamente cortante para un alma tan pura y niña. En la terraza, le dice mamá Kabuto, en la terraza con los pies colgando al aire, u con la vista colgada en el firmamento. Pásate ahí ese par de jodidas horas. Tanto hacer y qué no hacer, coño. Hay que ver. Comete ese sándwich, saborea el queso y el jamón, y porfavor, cierra los ojos e intenta no pensar en nada más que en lo que tus sentidos te brindan. Siente a través de las texturas, los colores y el sonido.


Gardel es joven y está preparado para entender aunque no lo quiera. Cierra los ojos cuando se sienta en la terraza, y ni la niña más guapa lo va a detener ahora. ¡No te conviertas en mísero monaguillo, Gardel! Hemos venido para observar, pero no estamos aquí para recibir órdenes de nadie que no sea mamá Kabuto. No olvides divertirte, no olvides ser uno más cuando estás con los demás. Y cuando la luna asome y no haya nadie en la calle, vuelve tu mirada atrás sin dejar de caminar hacia adelante. Relámete de ser tú mismo entonces y estrangula la noche en secreto. Piensa en el camino, en la casa,  piensa en ser normal mientras te diriges hacia donde quiera que vayas. Pero piénsalo en secreto.

Monday, January 20, 2014

El invasor del espacio

Un canuto con la O, dicen que no sabe hacer. El invasor del espacio, a menudo es juzgado por los ignorantes habitantes de otros planetas. Pero si por él no fuera, la calma que se cuela por todos los huecos del universo, sería otra leyenda más. Otro lugar épico fuera de un alcance real.

El invasor del espacio siente debilidad por los planetas áridos. Aterriza en ellos. Yo no sé si es casual o no, pero cuando desciende de la nave, cientos de niños acuden a su llegada. Le regalan prendas hechas de tejidos que jamás podrías imaginar. Brillantes, resistentes, y le dedican enormes sonrisas. Sólo en esos lugares parecen devolverle con gestos todo lo que él hace por ellos. El invasor del espacio, dicen los verdaderamente entendidos, no tiene entidad propia, es solo un reflejo de quién se lo encuentra. Quizás por eso los ignorantes le temen, y los niños lo veneran. En su gusano temporal vive, y para nosotros es difícil dotarlo de una entidad definida. Pero existe. Tiene una forma distinta ante cada persona. Todos lo describen de modo diferente. Y en realidad lo que hacen, es hablar de sí mismos. El invasor del espacio viaja por encima de la locura y de la cordura, y cuando aterriza en los planteas áridos y los niños corren tras él para ofrecerles sus sonrisas puras, el da un trago al combustible de la garrafa, y con una antorcha prendida, empieza a hacer juegos mágicos de luces, que con el atardecer se entremezclan. Con las dunas entrelaza sus dibujos. Los mayores raras veces se acercan al espectáculo. Muchos creen que carece de sentido, otros directamente murmuran que es una forma de blasfemia. Suerte, suerte para los niños.  A ellos no les parece, ese juego de luces más que una especie de anexión a sus sueños, un limbo donde la realidad desgarra la fantasía para proclamarse victoriosa ante la por fin mirada sorprendida de la apatía, la indiferencia, y varios sultanes de lo común más.


Hace tiempo que yo perdí, como adulto, mi capacidad para deleitarme de los juegos del invasor del espacio. Hace tiempo que el destino me tienta para que caiga como los demás; para que tema su forma, desde mi corazón cansado. Pero cuando noto que la sinrazón me alcanza, me dedico a soltar una carcajada con cada salto de cada niño, con cada quiebro que se regalan, con cada grito y con cada ofrenda. Y no, yo no soy oscuro.  Quizás quien me juzga, es quien se tenga que preguntar de qué parte está su corazón.

Friday, January 17, 2014

El Coste de la VIDA


Me irritó la estupidez de Josh, y mira que de por sí, llega a hacer de la estupidez algo habitual en sus actos. Pero esta vez fue especialmente molesto, aunque no sabría decir porqué exactamente.

“eh, venga Chad, despiértate dormilón, tienes que ver esto”

Al principio traté de ignorarle, pero rápidamente, supe que iba a ser imposible conciliar el sueño de nuevo. La resaca que llevaba encima estaba justo en ese instante desatando una especie de orgia en mi estómago.  Aún así, cerré los ojos e intenté pasar del gilipollas de Josh.

“Chad coño, que esta vez no es una puta broma, estoy flipando, venga, mira esto!”

De repente noté el impacto en mi cabeza de algo así como una de las revistas porno que tenemos tiradas siempre en la mesita del comedor, vengan nenas o no a nuestro piso compartido.  Sea como fuere, ese era mi límite, me había dolido.

“Pero qué coño te pasa, desgraciado, no te enteras de dónde está el límite de tus putas tonterías o qué”
“calla y escucha”

El televisor estaba puesto, y los ojos de Josh estaban abiertos como platos. Miraba a la caja tonta con una expresión de fascinación total. Realmente invitaba a uno a querer enterarse de lo que estaba sucediendo.
Se trataba un especial de noticias, y mientras se sucedía una batería de imágenes de lo que parecía ser un científico, ahora trabajando, ahora siendo entrevistado por feroces periodistas, ahora presentando su libro… se oía la voz de la presentadora.

[…] Sin duda alguna, si esta noticia es cierta, estamos ante el descubrimiento más importante de la humanidad, incluso más que el fuego o la rueda, pues se trata de un hallazgo que influye directamente en la duración de nuestras vidas… Sin embargo, muchas dudas surgen, y muchas incógnitas quedan pendientes de resolverse. Primero, ¿cómo puede intercambiar un año de esperanza de vida una persona con otra? Segundo, ¿quién puede permitirse pagar un millón de dólares para alargar un año su vida, tomando ese año de vida de otra persona? ¿Es moralmente correcto, aunque las dos partes estén deacuerdo en el trato? Sin duda, este increíble avance, cuyos entresijos se desconocen, a buen seguro provocará una revisión de los fundamentos de todas las leyes habidas y por haber en las sociedades civilizadas. Una revisión ética desde la base misma de los fundamentos que nos definen como personas… Pero lo que está claro es que estamos ante una realidad. Lo demuestran los pacientes que se han sometido voluntariamente a la prueba del Dr Emmerald Hussein.”

En ese momento, en la televisión aparece un hombre de unos 50 años, de aspecto enfermizo, cuya única vestimenta es una bata de hospital.  Le rodean un montón de micrófonos. Parece una rueda de prensa improvisada…

“Es increíble, cuando diagnosticaron mi tumor cerebral, me dieron dos meses de vida y llevo 8 entre los vivos. El proceso cancerígeno se ha detenido, y voy a comprar otro año, cueste lo que cueste… ¿Quién quiere un millón de dólares a cambio un año de su vida?”

*****


Monday, January 13, 2014

Openning

Había tres cosas de las que quería hablar en este inicio brillante de año.

Una de ella serán las fotografías. “Las fotografías,- pensé borracho en medio del fragor de nochevieja- no deberían nunca haber retratado un momento bello, si más no, en un contexto social/familiar”. ¿Quién necesita fotografías cuando se encuentra bien avenido con su entorno, cuando vibra con los suyos? ¿Quién puede recordar en esos instantes, tomar una fotografía? Sé que exagero, ¿pero de qué coño trata la vida? ¿De exhibirla? De saciar el anhelo de saberse reconocido por un anillo social gigantesco pero secundario, o de ir un poco más allá siempre en  dirección opuesta, rumbo a la raíz de la emoción, y compartir la pureza del instante con aquellos que en ese instante tienes delante? A veces siento como un arroyo de amor quiere partirme el pecho para machacar a todo aquél que encuentre a su paso. A veces tiemblo cuando me desborda la intensidad… y procuro contenerme, y en ese eterno equilibrio entre lo que haría y lo que hago, encuentro algo que jamás podré compartir con quién no esté cerca de mí en ese momento.

La vida.

Cada vez tengo más por la mano la vida.  Cada vez noto más su fugacidad, cada vez más a la medida de mi bolsillo. ¿De qué se trata? No sé, pero prefiero ser de los que no toman fotografías.

                Ya hablaré cuando me de la puta gana de los otros dos temas.

Friday, December 20, 2013

Cabeza escamada

Tiene la mente seca y arrugada, tiene la cabeza como una esponja al sol, tu cerebro es ya solo filamento, hojas de otoño, nada que pueda dar mucho más que hablar. Mis botas. Míralas, mis botas, siempre allí, raiéndose, permíteme decirlo, de raídas. LA fiesta en el pueblo y mi cabeza seca, sin embargo retengo buenos recuerdos, dios lo sabe. Hasta ahora nunca me había arrepentido de perder el tiempo. Es ahora cuando la cosa empieza. Por eso he de bajar, ir al sur de los asuntos. Mimética de la polla. Lo dicen y lo decimos. En el trabajo, en la intimidad, en el traspaso social, lograr ser uno mismo. El mérito está ahí. Vomitas y te duele la cabeza, y todo te la suda. Es cuando más vivo te sientes. Cuando no tienes nada que ocultar. Porque cuando no escondes nada, vuelas. Me ha pasado alguna vez. He sentido cómo se abrían mis alas, como, se me ensanchaba el torso y entraba el aire por mis fosas, he notado como el pecho se hinchaba. Es entonces cuando te miran con respeto. Y te ves bonito. Es entonces cuando dices “coño, merece la pena estar aquí después de todo”.  Cuando te descargas de todo lo que te ha enseñado el sistema.

Sería genial ser un animal con cabeza. Pero por desgracia sólo soy un hombre.

Wednesday, December 18, 2013

Mordiendo cloaca

No, no es que esté mal. Me han enseñado a pensar que no es que esté mal. No es que esté yo mal. Me han enseñado que hay una ciudad solitaria, y es allí donde debo dirigirme. De camino a ese lugar, atravesada me he encontrado la villa de Calafell. En ese pueblecito, los asuntos pendientes y las promesas por cumplir aun tienen cierto peso sobre mi espalda. Pero creo que allí, se empieza a estar bien. Nunca, nunca antes, había notado tan claramente todo lo que me falta. Algunas cosas me abandonan. Me abandonan. La que más me preocupa es la frescura, que va de la mano de la motivación por el día a día. Todo ello acaba afectando a mi capacidad creativa.

Antes veía más que personas, cuadros. Furia y dentelladas. Podía machacar a cualquiera sólo por su aspecto. Cada visión era incisiva y profunda. Veía los objetos y los animales detrás de las personas. Viajaba llevado por la rabia y la potencia a lugares maravillosos.

Mi piel actualmente es amarillenta, mi tez desprende aroma a muerte. La luz del flexo es la luz de mi vida, enfermiza, cerrada, viciada y vacía. Llena de polvo. Yo en su día creí que las cosas llegarían solas. Pues bien, aquí estoy anclado en mis propios anhelos.

Algo debe cambiar en la ciudad.

Friday, December 13, 2013

La casa arde, vas dos por debajo; Calafell arde, dos a bajo. Ellos sangran, uno arriba. Aún hay tiempo para rescatar al pequeño, Dos arriba. Aún hay tiempo para rescatar al pequeño. Dos, joder, dos arriba. Entras, la madera dificulta el paso,  la cerveza, el dolor de estomago. Calafell sigue ardiendo, tres abajo, MaJesús arde, 4 arriba. MaJesus estaba prodigiosamente buena, te acuerdas? Tomaba el sol en el césped junto a Silvia y a Núria. 

Wednesday, December 11, 2013

Lo que da de sí el maxilar


Sin embargo, allí donde la carga del estrés se manifiesta, es más la zona temporo-maxilar derecha, aquella que no ha sido aboyada tras el traumatismo. Es ese hecho, el que me hace pensar, que quizás tal y como obramos por naturaleza, no acabamos de encontrar la solución adecuada a nada. Sí, porque hoy en día, obrar por naturaleza es dejarse llevar. Nada que  ver con la idea de obrar CON naturaleza.

Hoy leía un artículo interesante sobre las reflexiones de la gente que se enfrenta a sus últimos días de vida. Me sorprende  coincidir con sus reflexiones de un modo tan preciso cuando, que yo sepa, la muerte todavía no me acecha a la vuelta de la esquina.

Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí.

Me ha dejado más que preocupado leer esto. La gente se suele arrepentir esto justo antes de marcharse. Entonces, en qué lugar quedo yo? ¿Cuál es, de tan alto, el grado de ineptitud que ostento?

Mi temporo-maxilar  me recuerda muchas cosas. Por ejemplo, que quise querer a quien pedí diagnóstico después del fatídico incidente. También me recuerda que a menudo, obrar por naturaleza no es correcto. Hay que hacer un esfuerzo frente a las corrientes venideras, que ya no son las que eran. Pues esas, te hacen creer que lo correcto es sobrevivir siempre direccionado a la competencia frente a tus semejantes, tratando de sobresalir para que los que te conocen digan que eres mejor o te tengan envidia.
“Hay que cultivar valores en la tierra para trascender de un modo armónico”, me atrevería a decir, desde mi humilde punto de vista de aficionadillo a la reflexión.  

Después de esto, pienso en ir a calafell, ese lugar metafísico donde desemboca mi desespero, pienso en eso, en una muchacha de 19 años, pienso en dar por culo a todo, pienso en la música, en mi galopante alopecia, pienso en que todo, absolutamente todo, fuera cortarse un brazo para dejar atrás la angustia que llevo dentro. Después pienso en el daño que nos inflige el sistema de la manera más vil, aplacándonos sin nosotros ser conscientes. Entonces espero a que digas que tengo salud y trabajo, que gano poco, pero gano. Espero a que digas que tengo juventud, mientras veo como te has convertido en otro lacayo de las corrientes, en un valedor de las condenas que nos imponen los grandes inversores del mercado, verdaderos dueños de nuestras vidas.





Thursday, December 05, 2013

La protesta más dulce


Venga, ven aquí, acerca tu mano, apóyala sobre mi pecho, apoya tu cabeza, déjate llevar por la suavidad de un ritmo incesante, déjate seducir por las luces de color. Es tarde, ya lo sé, pero la música va a seguir sonando el tiempo suficiente para dejar de pensar en ella. Va a sonar lo suficiente para que dejemos de estar pendientes de todo lo demás y nos dediquemos a navegar por un mar en donde sólo estamos tu y yo, y la brisa que mece nuestro espacio.

Los compañeros toman cerveza, ríen, parecen pasarlo bien, y al fin todo cuadra.

Aquí nunca se hará tarde. Todos irán pasando, y nosotros seguiremos en el mismo lugar, bien juntos, balanceándonos levemente, de un lado al otro, al son de una música que ha dejado de preocuparnos.

No se te ocurra, no se te pase por la cabeza lo que hay ahí fuera. Creo que lo hemos visto suficientes veces. Desespero, mucha velocidad, rivalidad, ansias por llegar a algún lugar, el que sea. Egoísmo.

Con nuestras manos entrelazadas, y tu cabeza en mi pecho, Pedimos que dejen, los de ahí fuera, que nos rindamos. Pedimos, por favor, que dejen que nos demos por derrotados, pedimos que nos olviden, que nos dejen tirados, que nos declaren  vencidos, que nos expulsen de sus vidas.


Así, bailando entre el gentío, tan discretamente como el viento que sopla en una mar en calma, lanzamos el manifiesto  más salvaje: no merece la pena existir para nadie más.