Que le zurzan a la puta España, que les zurzan a los putas fachas, que zurzan a todos aquellos que son cómplices, que son muchos más de los que creemos. Tú puedes ser cómplice sólo por ser un ignorante. Ya basta de quejarse por inercia; es hora de descubrir el raciocinio, algo que tanta falta nos hace en este país de gilipollas perdidos y de fascistas y tiranos. No me gusta decirlo; cada uno se debería dar cuenta por sí solo. Únicamente funcionara si se hace de esa manera; si nada se impone. Pero está visto que la gente aquí no se esfuerza por nada del mundo; lo fácil es dejar pasar el tiempo y creer que todo irá a mejor.
Yo supongo que lo mejor que puedo hacer es marcharme muy lejos; cansado de este orgullo patrio que no lleva a ningún lugar; sólo al odio, a la perversidad; Y después está ese horrible sentido de la posesión, destapado por culpa de la agricultura; esa necesidad de controlar un excedente que NO tiene porqué ser necesario ahora que sabemos en qué clase de monstruos nos convierte el poder.
Deberíamos continuar como en los inicios, donde no había relaciones estables, donde existía el verdadero amor en cada uno de los integrantes de un grupo; un amor que no se limitaba a la persona con la que ibas a pasar el resto de tu vida; porque ese concepto no existía; todo se compartía… pero no, no; hace tiempo que nos vencieron y nosotros no lo sabemos; hace tiempo que la partida la ganaron los de allí arriba; los de los coches caros, los de los patrimonios descomunales, los de los paraísos fiscales… Y nos han derrotado de la mejor manera, de la más implacable: haciéndonos creer que aún tenemos voz y voto… pero incluso esa voz y ese voto nos lo ceden conscientemente, para que de ese modo aplaquemos toda nuestra frustración o parte de ella de una manera que nosotros creemos que da lugar a alguna esperanza… pero no, esa voz y voto son estériles… porque esta batalla estaba perdida de antemano; la raíz del problema la hemos olvidado y ya ni se advierte… yo me aventuro basándome en conjeturas mías; pero nunca vamos a conseguir nada porque no exigimos lo correcto y lo que nos va a hacer ser puros; no exigimos ni la caída de la familia monoparental ni la caída del sentido de la posesión. Y mientras no lo hagamos, siempre acabaremos yendo por los mismos derroteros…
Por eso digo que el matrimonio, la entrega a otra persona para el resto de tu vida es un engaño; una necesidad más para ubicarte en el salvaje mundo del consumismo.
Yo me río de todos aquellos que se juran amor eterno, pues en realidad lo que están reconociendo es la aceptación de su sometimiento al capitalismo.
Thursday, February 09, 2012
Sunday, January 29, 2012
Mi familia
Vacío, fuera de toda carga humano; hoy lo único que me identifica es la relación con mi familia. Es lo que me rescata de todo lo que a mi alrededor se va desvaneciendo. Hoy soy un sermón todo yo: los domingos me hablan más de mí que ningún otro día; los domingos me explican. Es así como siempre ha sido y será. Yo estoy aquí como siempre, y esta vez he de maniobrar. Se acabó esta vida tan impersonal, tan alborotada, tan tránsfuga.
Voy a comprarme una corbata y voy a dejar de lado todo lo que me deja vacío; voy a disfrutar de la compañía de mi familia; me voy a cerrar. Abrirme no me ha servido de nada. Mira lo que tengo: una vida sin nombre, una especie de cartel como cualquier otro indicador en la autopista.
No estoy preparado para querer a nadie; sólo hago daño, no tengo la suerte del amor; no tengo motocicleta con la que llevarla, no tengo nada que me interese a mi alrededor. Sólo mi familia y los sonidos. Voy a dejar pasar este domingo, voy a dejar pasar esta semana, voy a poner fin a algo, aunque no sepa el qué, estoy harto de llorar. Voy a grabar un disco, voy a hacer ejercicios vocales, voy a ver con más frecuencia a mi abuelos, voy a inspirarme en ellos y en toda mi familia, que es lo único auténtico que hay aquí, lo único que tiene un sentido.
Voy a hacerme fraile, voy a perderme por los valles,a mezclarme en su espesura, a fundirme con su densidad vegetal, a emanar frío y humedad, a emanar la forma de vida correcta; voy a alejarme de este mundo sin nombre donde parece que haya mil barandillas donde apoyarse, pero donde ninguna es real. Voy a caer en lo natural, en lo genuíno, voy a empezar a hacerlo bien. Voy a pensar más en mi familia. Voy a correr, voy a encontrar una dirección, voy a atravesarla, voy a dar oportunidades a quién piense que las merece, voy a encontrar la parte original de la vida; se acabó la continuidad y la sutil evasión de lo que me pide el alma. Voy a volar de una vez y me voy a ir lejos, y desde allí arriba, nunca perderé de vista mi familia, que será una delgada linea entre miles de millones más, perdidas en un tiempo encajonado en un espacio infinito. Allí,entre todas, estará mi línea, mi referencia, por lo que existo y por lo que puedo encontrar algo verdadero.
Voy a comprarme una corbata y voy a dejar de lado todo lo que me deja vacío; voy a disfrutar de la compañía de mi familia; me voy a cerrar. Abrirme no me ha servido de nada. Mira lo que tengo: una vida sin nombre, una especie de cartel como cualquier otro indicador en la autopista.
No estoy preparado para querer a nadie; sólo hago daño, no tengo la suerte del amor; no tengo motocicleta con la que llevarla, no tengo nada que me interese a mi alrededor. Sólo mi familia y los sonidos. Voy a dejar pasar este domingo, voy a dejar pasar esta semana, voy a poner fin a algo, aunque no sepa el qué, estoy harto de llorar. Voy a grabar un disco, voy a hacer ejercicios vocales, voy a ver con más frecuencia a mi abuelos, voy a inspirarme en ellos y en toda mi familia, que es lo único auténtico que hay aquí, lo único que tiene un sentido.
Voy a hacerme fraile, voy a perderme por los valles,a mezclarme en su espesura, a fundirme con su densidad vegetal, a emanar frío y humedad, a emanar la forma de vida correcta; voy a alejarme de este mundo sin nombre donde parece que haya mil barandillas donde apoyarse, pero donde ninguna es real. Voy a caer en lo natural, en lo genuíno, voy a empezar a hacerlo bien. Voy a pensar más en mi familia. Voy a correr, voy a encontrar una dirección, voy a atravesarla, voy a dar oportunidades a quién piense que las merece, voy a encontrar la parte original de la vida; se acabó la continuidad y la sutil evasión de lo que me pide el alma. Voy a volar de una vez y me voy a ir lejos, y desde allí arriba, nunca perderé de vista mi familia, que será una delgada linea entre miles de millones más, perdidas en un tiempo encajonado en un espacio infinito. Allí,entre todas, estará mi línea, mi referencia, por lo que existo y por lo que puedo encontrar algo verdadero.
Wednesday, January 25, 2012
"this must be the night"
“Esta puede que sea la noche” Eso es lo que siempre me repetía durante aquellos años; entonces paseábamos por el clot, Entonces paseábamos por los suburbs; la noche no hacía más que empezar; entonces nos llevaban en coche, entonces reteníamos aún algún fotograma de juzgado de guardia en nuestras cabezas; Andorra, vallirana, el punto de encuentro, Willy Deville, la sede, y porfin solo aquello que merece la pena a mi lado.
A la hora de la verdad no me sorprendió que faltaran tantos de mis amigos. Tampoco les culpé. Ellos sencillamente entendían la manera de vivir de forma distinta, a saber: todas aquellas aventuras sencillamente se habían convertido en recuerdos que era impensable recuperar de cualquier manera. Para mí, por desgracia no era así, puesto que creía que las directrices habían sido marcadas desde el momento que fui niño y adolescente, y el resto de la vida, no hacía falta más que seguirlas en cierto modo; en la medida de lo posible.
Ahora soy un tipo definitivamente solitario, en parte porque lo he elegido, en parte porque me han obligado; Permanezco vivo gracias a mi cabeza y conservo aún ganas de crear. Nunca a mi alrededor hubo alquien a quien considerar parecido a mi. Nunca encontré el ambiente adecuado, pero quizás por eso el resultado es así de bueno.
Y conforme pasa el tiempo, les echo menos de menos. A mis amigos, digo.
A la hora de la verdad no me sorprendió que faltaran tantos de mis amigos. Tampoco les culpé. Ellos sencillamente entendían la manera de vivir de forma distinta, a saber: todas aquellas aventuras sencillamente se habían convertido en recuerdos que era impensable recuperar de cualquier manera. Para mí, por desgracia no era así, puesto que creía que las directrices habían sido marcadas desde el momento que fui niño y adolescente, y el resto de la vida, no hacía falta más que seguirlas en cierto modo; en la medida de lo posible.
Ahora soy un tipo definitivamente solitario, en parte porque lo he elegido, en parte porque me han obligado; Permanezco vivo gracias a mi cabeza y conservo aún ganas de crear. Nunca a mi alrededor hubo alquien a quien considerar parecido a mi. Nunca encontré el ambiente adecuado, pero quizás por eso el resultado es así de bueno.
Y conforme pasa el tiempo, les echo menos de menos. A mis amigos, digo.
Friday, January 20, 2012
Breve ensayo sobre una parte del todo
Es lo febril de este enero lo que apunta a febrero ejerciendo de motor del tiempo.
P observa en el televisor la nueva serie que acaban de estrenar: "La serie del hombre aburrido". Como su título indica, esta serie trata sobre la aburrida historia de un hombre aburrido que cada día hace exactamente lo mismo. No sólo eso, si no que lo que hace, a parte de predecible y repetitivo, carece de cualquier tipo de intensidad y pasión, y por tanto, carece de huella, de imprenta imborrable en el corazón de uno.
P ve la serie y se contenta pensando que hay alguien que es más aburrido que él. Y así funciona el mundo. P tiene una vida casi tan triste como la del protagonista de nuestra serie, pero aún así, cada vez que conecta su televisor, se siente vivo, porque su felicidad empieza por la desgracia de los demás. Y las series simplifican esta ecuación de por sí sencilla.
Hace tiempo que elegimos el camino fácil, y no me dejo de preguntar qué sería de P si no pudiese ver esa serie en la que hay un hombre con una vida más miserable que la suya.
Ahora no hará falta que me pregunte más. Cierran series yonkis… y la masa cobra voz propia. Yo aún no sé qué pensar; el mundo digital me viene grande, y por otra parte, cabalgo con mi grupo de música. Cultura sí, está claro. Pero hay algo que me impide posicionarme en contra de la caída de este tipo de portales y no es el predecible motivo: Se trata de la saturación de la oferta, que ya no hace a nadie vivir ni vibrar, ni convertirse en verdadero fan, ni saborear de verdad, ni profundizar todo lo que toca en cada uno de los trabajos que hoy en día circulan por internet.
La masa desaprende a querer. Y esto que pasa con internet va más allá de lo cultural. También sucede con lo sexual: Esta facilidad para acceder al mercado de la carne, de la que yo mismo me aprovecho, me convierte en un hombre que viaja por encima de las velocidades recomendadas para disfrutar del trayecto. Este mundo que vomita sin filtros es demasiado peligroso para unas mentes cada vez más débiles, que son las nuestras. Pero la cosa más alarmante es la reciprocidad; la vinculación entre estos dos elementos: a mayor cantidad de estímulo, menor resistencia mental.
Algunos no se dan cuenta, pero ya hemos empezado. Hemos empezado a comernos vivos mientras nos eyaculamos los unos a los otros. Hemos empezado a morirnos de éxito y placer, hemos saturado las vías de lo romántico, las hemos reventado para dar lugar a la ilimitada autocomplacencia…
No sé qué mierda de mundo es este en el que yo también soy cómplice de la progresiva desvirtualización de los auténticos y genuinos elementos. ¿Quién puede decir que no? Los años de gloria en una vida humana no alcanzan los 20 o 30… quizás demasiado poco tiempo para que nos lleguemos a arrepentir de verdad.
P observa en el televisor la nueva serie que acaban de estrenar: "La serie del hombre aburrido". Como su título indica, esta serie trata sobre la aburrida historia de un hombre aburrido que cada día hace exactamente lo mismo. No sólo eso, si no que lo que hace, a parte de predecible y repetitivo, carece de cualquier tipo de intensidad y pasión, y por tanto, carece de huella, de imprenta imborrable en el corazón de uno.
P ve la serie y se contenta pensando que hay alguien que es más aburrido que él. Y así funciona el mundo. P tiene una vida casi tan triste como la del protagonista de nuestra serie, pero aún así, cada vez que conecta su televisor, se siente vivo, porque su felicidad empieza por la desgracia de los demás. Y las series simplifican esta ecuación de por sí sencilla.
Hace tiempo que elegimos el camino fácil, y no me dejo de preguntar qué sería de P si no pudiese ver esa serie en la que hay un hombre con una vida más miserable que la suya.
Ahora no hará falta que me pregunte más. Cierran series yonkis… y la masa cobra voz propia. Yo aún no sé qué pensar; el mundo digital me viene grande, y por otra parte, cabalgo con mi grupo de música. Cultura sí, está claro. Pero hay algo que me impide posicionarme en contra de la caída de este tipo de portales y no es el predecible motivo: Se trata de la saturación de la oferta, que ya no hace a nadie vivir ni vibrar, ni convertirse en verdadero fan, ni saborear de verdad, ni profundizar todo lo que toca en cada uno de los trabajos que hoy en día circulan por internet.
La masa desaprende a querer. Y esto que pasa con internet va más allá de lo cultural. También sucede con lo sexual: Esta facilidad para acceder al mercado de la carne, de la que yo mismo me aprovecho, me convierte en un hombre que viaja por encima de las velocidades recomendadas para disfrutar del trayecto. Este mundo que vomita sin filtros es demasiado peligroso para unas mentes cada vez más débiles, que son las nuestras. Pero la cosa más alarmante es la reciprocidad; la vinculación entre estos dos elementos: a mayor cantidad de estímulo, menor resistencia mental.
Algunos no se dan cuenta, pero ya hemos empezado. Hemos empezado a comernos vivos mientras nos eyaculamos los unos a los otros. Hemos empezado a morirnos de éxito y placer, hemos saturado las vías de lo romántico, las hemos reventado para dar lugar a la ilimitada autocomplacencia…
No sé qué mierda de mundo es este en el que yo también soy cómplice de la progresiva desvirtualización de los auténticos y genuinos elementos. ¿Quién puede decir que no? Los años de gloria en una vida humana no alcanzan los 20 o 30… quizás demasiado poco tiempo para que nos lleguemos a arrepentir de verdad.
Wednesday, January 18, 2012
El lugar de las ganas
Ahí, escalando la pendiente; entre el romaní, la hojarasca y el tomillo. Cantimplora, sol, frío, risas y esqueletos que nos persiguen y siempre nos perseguirán. Sí, ahí estábamos, contándonos los unos a los otros las historias que entre todos inventamos conscientemente, pero que pronto se convertirían en particulares leyendas. Después de aquello, de las meriendas y del querer ir a casa de amigos; superada la excitación de ver a nuestras madres hablar y sonreír entre ellas, vino Calafell y el espacio adolescente. Sí; ahí estábamos; en un lugar extraño donde el sexo pesaba. Yo estaba un poco atontado, como siempre; tenía suficiente con emanar estilo de una manera sutil. Evidentemente, nunca lo logré. Aún así, es curioso pensar cómo hay veces que no conseguir tu objetivo te lleva a una forma entrañable y sorprendente de felicidad. Una felicidad, que seguramente, eso sí, se reconozca más tarde: Tomé los pasos correctos a pesar de pensar que lo estaba haciendo fatal.
Quizá esa sea la tónica de mi vida; no me importaría: Tomar lo que en el presente creo que son pasos incorrectos para mantener así mi fe por mejorar viva, y ver después, con el paso del tiempo, que puestos a existir, lo que hice estuvo bien…
Hoy estoy completamente solo, y la tendencia es pedir a alguien que te acompañe cuando estás solo. Y es que ése es el problema, estoy solo, pero no me siento solo. Sencillamente me siento vivo; Podría, por ejemplo, coger un tren para llegar a la piscina en la que tantas tonterías hice. Podría hacerlo sólo por mirarla otra vez. Siento una fuerza extraordinaria cuando me lo planteo. Entonces me pregunto dónde residen las ganas; dónde se originan. Quien habla de piscinas habla de Karts, habla de autos de choque, de partidos de futbol… Es este sol y este cielo claro de invierno el que me traslada hasta el papel de plata. Quizás es eso, quizás el lugar de las ganas no existe en ningún espacio o lugar concreto. Quizás solamente ocurre que fluye de la conjunción de sensaciones encontradas, de recuerdos a la deriva, de grandes momentos extraviados que orbitan entre ellos y que a veces, sí, se alinean. Debo tener tantos, que dan fruto a una especie de enciclopedia de absurdos pero gratos objetivos… Ni idea…
Pero ahí están las ganas: proyectándose a través de los lentes; ahí están naciendo de incontables posibilidades, de infinitas combinaciones; las ganas por volver a tener lo que tuve, aunque sea de una manera un poco diferente… cuanto más retienes, cuanto más guardas de lo vivido; más sencillo es volver a encontrarlo en el porvenir.
(Y por ende, más fácil es establecer interconexiones y paralelismos que te acercan al presunto patrón de la percepción)
Quizá esa sea la tónica de mi vida; no me importaría: Tomar lo que en el presente creo que son pasos incorrectos para mantener así mi fe por mejorar viva, y ver después, con el paso del tiempo, que puestos a existir, lo que hice estuvo bien…
Hoy estoy completamente solo, y la tendencia es pedir a alguien que te acompañe cuando estás solo. Y es que ése es el problema, estoy solo, pero no me siento solo. Sencillamente me siento vivo; Podría, por ejemplo, coger un tren para llegar a la piscina en la que tantas tonterías hice. Podría hacerlo sólo por mirarla otra vez. Siento una fuerza extraordinaria cuando me lo planteo. Entonces me pregunto dónde residen las ganas; dónde se originan. Quien habla de piscinas habla de Karts, habla de autos de choque, de partidos de futbol… Es este sol y este cielo claro de invierno el que me traslada hasta el papel de plata. Quizás es eso, quizás el lugar de las ganas no existe en ningún espacio o lugar concreto. Quizás solamente ocurre que fluye de la conjunción de sensaciones encontradas, de recuerdos a la deriva, de grandes momentos extraviados que orbitan entre ellos y que a veces, sí, se alinean. Debo tener tantos, que dan fruto a una especie de enciclopedia de absurdos pero gratos objetivos… Ni idea…
Pero ahí están las ganas: proyectándose a través de los lentes; ahí están naciendo de incontables posibilidades, de infinitas combinaciones; las ganas por volver a tener lo que tuve, aunque sea de una manera un poco diferente… cuanto más retienes, cuanto más guardas de lo vivido; más sencillo es volver a encontrarlo en el porvenir.
(Y por ende, más fácil es establecer interconexiones y paralelismos que te acercan al presunto patrón de la percepción)
Wednesday, January 11, 2012
La habitación de Daniel
Yo tengo videojuegos; tengo muchísimos videojuegos; entonces, mi amigo Daniel, que tiene la misma videoconsola que yo, me invita a ir a jugar a su casa. Me encanta bajar a su habitación; …Digo bajar ¡porque hay unas escaleras nada más entrar por su puerta! Sí, bajas unas escaleras… Su habitación es como un sótano increíble; Solo que tiene además una terraza para él sólo… una terraza iluminada en el corazón de Espulgues de Llobregat; Su barrio es una pasada; deberías pasar allí una temporada para entenderlo… Yo desde aquí solo os puedo decir que tiene una Master System, estanterías de mecano ancladas a la pared y pelotas de básquet que huelen siempre a nuevo; un sinfín de G-Joes… y su padre, que trabaja en donde se hacen las Galletas maría, siempre nos trae cosas increíbles de su oficina. La última vez fueron aquellas galletas articuladas, con manos y con pies y con cara… ¡qué bien lo pasamos!
El Pvc está bien considerado, y lo hueles sin miedo; siguen dando los Muppet babies y los snorkels al medio día, y llamar a alguien “caraculo” me sigue pareciendo una cosa de mayores. Hoy vamos a jugar a un videojuego de aviones, aunque antes le pediré que echemos una partida al Alex Kid, una más, por Dios… Sólo una más.
El Pvc está bien considerado, y lo hueles sin miedo; siguen dando los Muppet babies y los snorkels al medio día, y llamar a alguien “caraculo” me sigue pareciendo una cosa de mayores. Hoy vamos a jugar a un videojuego de aviones, aunque antes le pediré que echemos una partida al Alex Kid, una más, por Dios… Sólo una más.
Monday, January 09, 2012
Sepelio, voluntad y resuloción
Sepelio no debería significar lo que significa. Sepelio es una palabra demasiado sofisticada y moderna para significar lo lúgubre de la muerte; lo que ésta me inspira cuando recurro a ella con palabras mínimamente técnicas.
Sepelio suena a zepelín pero de manera mucho más resuelta, más dura, más “prepárate que no me ando con tonterías”.
Estoy a dos pasos del verano; y eso que no llegamos a 10 de enero. Aún así, no me puedo resistir a él y me dejo llevar por lo que me evoca; Este verano me voy a hacer llamar Tony Granger y voy a ser el más adolescente de todos pese a mis arrugas; Y esperaré, allí apoyado en cualquier baranda del paseo, a que pases, a que pases tal y como pasabas en mis más pueriles sueños, los más antiguos: Con tu pañuelo, con tus vaqueros raídos y abiertos, con tu sonrisa y tu aspecto eminentemente yanqui. ¿Por qué no?
Porqué no va a ser posible algo así; algo que me haga recordar que yo también creí en el amor hacia una sola mujer. Algo que me detenga; Ahí estás a juego con el cielo rosa y azul, perfectamente combinada con las tardes de verano y su sol que cae pero que nunca acaba.
Como cuando era niño y el sexo no me perdía; como cuando era puro; como cuando la carne no se vendía barata y tenías que ganártela a base de elaborados sueños, tretas y piropos. Como cuando era necesario superarse.
Sepelio suena a zepelín pero de manera mucho más resuelta, más dura, más “prepárate que no me ando con tonterías”.
Estoy a dos pasos del verano; y eso que no llegamos a 10 de enero. Aún así, no me puedo resistir a él y me dejo llevar por lo que me evoca; Este verano me voy a hacer llamar Tony Granger y voy a ser el más adolescente de todos pese a mis arrugas; Y esperaré, allí apoyado en cualquier baranda del paseo, a que pases, a que pases tal y como pasabas en mis más pueriles sueños, los más antiguos: Con tu pañuelo, con tus vaqueros raídos y abiertos, con tu sonrisa y tu aspecto eminentemente yanqui. ¿Por qué no?
Porqué no va a ser posible algo así; algo que me haga recordar que yo también creí en el amor hacia una sola mujer. Algo que me detenga; Ahí estás a juego con el cielo rosa y azul, perfectamente combinada con las tardes de verano y su sol que cae pero que nunca acaba.
Como cuando era niño y el sexo no me perdía; como cuando era puro; como cuando la carne no se vendía barata y tenías que ganártela a base de elaborados sueños, tretas y piropos. Como cuando era necesario superarse.
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